Glosario técnico para nuestros clientes

De trómel a suelo transpirable

Los términos técnicos de producto y proceso que más utilizamos al hablar de secado y deshidratado industrial.

Procesos de secado

El secado industrial es el proceso térmico que reduce la humedad de un producto —grano, forraje, biomasa o subproducto industrial— hasta el nivel que exige su almacenamiento o su mercado de destino. Cada producto tiene su propia temperatura admisible y su propio tiempo de permanencia: forzar el proceso reduce la calidad comercial del producto y encarece el coste energético por tonelada.

La capacidad de evaporación es la unidad con la que se dimensiona un secadero: los litros de agua que el equipo es capaz de extraer del producto en una hora. Es el dato que determina el tamaño real de la instalación, por encima de las toneladas/hora, porque un mismo equipo produce menos cuanto más húmedo entra el producto. Las deshidratadoras de APISA cubren de 2.000 a 20.000 litros/hora de evaporación; los trómeles rotativos para biomasa, de 1.000 a 25.000 litros/hora.

Un secadero estático es una cámara donde el producto permanece inmóvil mientras se le hace pasar aire caliente. Fue el primer producto de APISA en los años 70 y sigue siendo la configuración adecuada para partidas pequeñas, experimentales o de producto muy heterogéneo, donde no se justifica un sistema continuo.

Un secador continuo trabaja con el producto en movimiento permanente: entra húmedo por un extremo y sale seco por el otro sin detener la máquina. Es la configuración habitual en instalaciones industriales de cereal, porque permite mantener un caudal estable durante toda la campaña y regular la humedad de salida de forma automática.

El secado de flujo mixto combina tramos de aire a favor y en contra del movimiento del grano dentro de la misma columna. Al alternar los flujos se homogeneiza la temperatura en toda la masa de producto y se reduce la diferencia de humedad entre el grano de la superficie y el del interior, un problema habitual en maíz y arroz.

El post-secado es el tratamiento del grano después de salir del secadero: se enfría de forma gradual para estabilizar la humedad y evitar que el producto la reabsorba en el silo. Sin enfriamiento controlado, la única forma de garantizar la humedad de destino es sobresecar el grano, con el coste energético y la pérdida de peso que eso implica.

El sobresecado es secar el producto por debajo de la humedad de destino para asegurarse de cumplir el parámetro comercial. Es una práctica costosa por doble vía: consume más energía y hace perder peso vendible. Un proceso bien dimensionado, con enfriamiento posterior, permite trabajar en el punto de humedad exacto.

El generador de aire caliente es el equipo que aporta el calor al secadero. APISA fabrica generadores para biomasa seca de 1 a 10 MW, además de quemadores de gas en vena de aire y de gasóleo, y puede adaptar otras fuentes de calor. La configuración de flujo directo se emplea para alta temperatura; con intercambiador, para aires por debajo de 150 °C.

Es el sistema que separa las partículas sólidas generadas por la combustión de biomasa antes de que el aire caliente entre en contacto con el producto a secar. Es determinante en instalaciones donde el producto final tiene exigencias de color y limpieza, como el forraje deshidratado destinado a exportación o el pellet doméstico.

Sistemas propios de APISA

AYPE-F es la serie de trómeles deshidratadores de APISA para fibra larga y otros productos. Su rasgo definitorio es la robustez de los elementos mecánicos, con materiales seleccionados para resistir alta temperatura y trabajar con todos los tamaños y humedades de forraje que llegan de campo a lo largo de la temporada.

ECOFIBER es el sistema de secado de APISA desarrollado para conservar la máxima calidad del forraje de fibra larga. Desdobla el caudal de aire para lograr un secado menos agresivo y evita que la alfalfa pase por sinfines, tubos, ciclones y válvulas rotativas: el producto seco cae directamente del trómel al alimentador que lo lleva al enfriador. El uso de dos ventiladores en lugar de uno permite trabajar a rangos de presión más bajos y reducir el consumo eléctrico.

AYPE MULTIVOLTEO es el diseño interior de trómel de APISA para el manejo de fibra larga. Su sistema de triple volteo mueve el producto dentro del tambor sin que la fibra se enrede ni forme bloqueos, que es el fallo operativo más común en el deshidratado de alfalfa sin picado previo.

MULTI STEP es la evolución del diseño MULTIVOLTEO. Fracciona la longitud del trómel en una sucesión de compartimentos de secado con sus propios sistemas de retención y aumenta el número de paletas de reparto. El resultado es más tiempo de permanencia del producto en el interior y mayor capacidad de secado a humedades altas, manteniendo el efecto AUTOLIMPIANTE. Trabajando con fibra corta, mejora el rendimiento y reduce el coste de secado.

AUTOLIMPIANTE es el efecto de los elementos interiores del trómel de APISA que impide que la fibra se acumule y bloquee el paso del producto. Es lo que permite secar alfalfa en fibra larga, con humedad alta y sin picadora rotativa al inicio del proceso, sin paradas por atascos en plena campaña.

Deshidratado de forraje y alfalfa

El deshidratado de forraje es el proceso industrial que reduce la humedad de la alfalfa u otros forrajes recogidos en campo hasta un punto que permite conservarlos y comercializarlos. Se realiza en trómeles rotativos con aporte de aire caliente, y determina directamente el contenido proteico, el color y la uniformidad del producto final: los tres parámetros que fija el precio en el mercado premium.

El trómel deshidratador es un tambor rotativo por cuyo interior circula el forraje junto a una corriente de aire caliente. Los trómeles de APISA son de simple paso, con un sistema interior propio que asegura la permanencia del producto sin que se produzcan atascos. La gama cubre de 2.000 a 20.000 litros/hora de evaporación.

La fibra larga es alfalfa deshidratada sin picado previo, que conserva la longitud de tallo. Es el formato más valorado en el mercado ganadero para consumo directo, y también el más difícil de procesar: cuanto mayor es la longitud de fibra, mayor es el coste de secado y la dificultad de proceso, y menor la capacidad de producción de la planta.

Es la entrada del forraje al proceso. El producto recogido en campo con carros autocargadores se introduce dosificado al secador mediante un transportador de suelo móvil con rodillo homogeneizador. Una alimentación irregular genera picos de carga en el trómel y desestabiliza la humedad de salida.

La decantación es el sistema de salida del producto una vez seco, y su configuración depende del destino final. APISA instala tres soluciones: ventilador al final del trómel, para procesos sencillos orientados a granulado; ciclones en depresión con esclusa rotativa de grandes dimensiones, apto para todo tipo de fibras; y caja de decantación estanca de fondo móvil con ciclón de recogida de finos, que es la configuración ECOFIBER para fibra larga.

El enfriamiento de fibra se realiza en túneles largos de suelo móvil permeable con doble flujo de aire ambiente, que tratan la capa de alfalfa hasta alcanzar la temperatura adecuada para empaquetarla. Empaquetar en caliente compromete la conservación de la bala.

Las balas de alta densidad son forraje de fibra larga prensado en empaquetadoras hidráulicas de alta compresión. Es el proceso más económico de una planta de deshidratado, porque reduce la instalación a cuatro fases —troceado, deshidratado, enfriado y empaquetado— con una potencia eléctrica instalada considerablemente inferior a la de una línea de granulación. Su densidad permite que el transporte cargue siempre el máximo autorizado.

El granulado, o pellet de alfalfa, es el forraje deshidratado reducido a harina y densificado en gránulos. Su manejo es similar al del cereal, lo que lo hace la forma más directa de incorporar alfalfa a piensos compuestos. La contrapartida frente a la bala es un coste de producción mayor; la ventaja, la facilidad de secado y de mecanización del transporte de fibra corta.

La molienda y granulación es la línea completa que transforma forraje seco en gránulo: picado (si no se ha hecho en la recogida), deshidratado, molienda, granulación y enfriado del gránulo. Las instalaciones de APISA para moler y granular alfalfa permiten la colocación de roscas y de ventiladores con turbinas en contacto con el producto.

Biomasa y plantas de pellets

La biomasa es un recurso natural de origen diverso, poco denso y de carácter estacional. Esas tres características son el problema económico de fondo: transportar y almacenar biomasa sin densificar puede representar una parte muy relevante del coste final de la materia prima, y su humedad y densidad varían según procedencia y temporada.

La peletización es la densificación de biomasa en pellets para reducir su coste de transporte y almacenamiento y facilitar su suministro al consumidor. El proceso es similar al granulado de otros productos, con una adaptación previa según el tipo de biomasa. El pellet de uso doméstico está estandarizado según normativa ISO para poder usarse en cualquier tipo de caldera.

Una planta de pellets es la instalación completa que convierte biomasa húmeda en producto densificado y ensacado o a granel. Sus fases son secado, molienda de afino, dosificación, peletizado, enfriado, almacenamiento y expedición. El secado es habitualmente el cuello de botella: dimensionarlo sobre materia prima real, y no sobre condiciones ideales, es lo que determina la rentabilidad de la planta a largo plazo.

El secadero rotativo de biomasa es un trómel de alta temperatura para serrín y astillas, de simple paso, con sistema interior de palas MULTIVOLTEO y, en configuración ECOFIBER, flujo de aire dual y doble decantación del producto. APISA fabrica trómeles rotativos de 1.000 a 25.000 litros/hora de evaporación y secadores de banda de 0,3 a 6 t/h.

La molienda de afino es el refinado de astillas y serrín previo al peletizado. Los molinos de martillos que fabrica APISA tienen una cámara de molienda cerrada por dos cribas que proporcionan hasta 4 m² de superficie de paso de producto, con potencias de 30 a 315 kW y alimentación por tolva inferior por gravedad o por aspiración según el producto.

La pelletizadora es la prensa que compacta el material molido a través de una matriz para formar el pellet. APISA instala pelletizadoras MABRIK de tres rodillos y matriz de gran diámetro, con todo el equipamiento de manipulación y enfriado: enfriador, transporte y elevación, aspiración y estructuras de soporte. La instalación sobre suelo simplifica el montaje y el mantenimiento.

La dosificación es el conjunto de equipos que regula el caudal de material que entra en cada fase. APISA fabrica silos de fondo móvil de 50 a 200 m³ de estructura autoportante y construcción modular metálica sobre suelo, y tolvas de alimentación con doble rosca de hasta 40 m³ con sus equipos de manutención y transporte.

Es la última fase de la planta: almacenamiento de serrín o de pellet según la etapa de proceso, con las estructuras y equipos de manutención necesarios, expedición a granel con su equipamiento completo, y ensacado manual o automático con tolvas y equipos de limpieza.

Son materiales aprovechables como combustible o materia prima que provienen de otros procesos: serrín, cáscaras de frutos secos, residuos de la industria alimentaria. Su humedad y granulometría son más variables que las de la biomasa forestal, por lo que requieren adaptaciones específicas en el secadero y en el sistema de decantación.

Secado y almacenamiento de cereal

El secadero de cereal es la instalación que reduce la humedad del grano recién cosechado hasta el nivel que permite almacenarlo sin pérdida de calidad. Ha sido el mercado de referencia de APISA desde los secaderos estáticos agrícolas de los años 70 hasta las instalaciones industriales informatizadas actuales. Maíz, girasol y arroz son los productos con mayores requerimientos previos al almacenamiento, cada uno con su temperatura y su procedimiento específicos.

El silo de enfriamiento lento es el depósito donde el grano completa su enfriamiento después del secado, de forma gradual. Su incorporación como fase de tratamiento post-secado es una de las líneas de desarrollo de APISA en secado de cereal, porque estabiliza la humedad final y evita el sobresecado.

El almacén granero, o nave granero, es una edificación para almacenar grandes volúmenes de grano a granel. Frente al silo, aprovecha peor el espacio por tonelada pero admite otros usos, incluida la maquinaria agrícola entre campañas. El silo, en cambio, permite guardar productos distintos separados sin riesgo de mezcla.

El suelo transpirable es un pavimento perforado que permite insuflar aire a la masa de grano almacenada, tanto en silo como en almacén granero. Mantiene la temperatura homogénea y evita focos de humedad y condensación durante los meses de almacenamiento.

La mecanización de grano es el conjunto de equipos que mueven el producto entre las fases de la instalación: recepción, limpieza, secado, almacenamiento y expedición. Incluye elevadores de cangilones, redlers, roscas y sinfines y cintas transportadoras. Su dimensionado condiciona la capacidad real de la planta tanto como el propio secadero.

El elevador de cangilones eleva el grano verticalmente mediante recipientes fijados a una banda o cadena. Es el equipo estándar para ganar altura en una instalación de cereal con un consumo energético bajo por tonelada elevada.

El redler es un transportador de cadena que mueve el producto en masa dentro de un canal cerrado. Trabaja con altos caudales, admite recorridos horizontales e inclinados y es la opción habitual cuando importa mantener el producto contenido y limpio durante el transporte.

Una instalación informatizada gestiona temperatura, humedad de salida, flujo de producto y alarmas mediante automatismos programados, sin intervención manual continua. APISA diseña y programa el control de proceso de cada instalación con su propio departamento eléctrico, con electrónica industrial. La automatización no sustituye al operario: reduce el error humano y hace el proceso repetible campaña tras campaña.

Otros tipos de secaderos

El secadero rotativo industrial es un trómel de alta temperatura para residuos y subproductos industriales. Su diseño se ajusta a la granulometría, la humedad y el comportamiento térmico del material concreto, factores que en producto industrial varían mucho más que en cereal o forraje.

Trómel de secado dimensionado para productos alimenticios y partidas experimentales, donde la prioridad es el control fino de temperatura y el tratamiento cuidadoso del producto por encima del caudal.

Secadero de bandejas dispuestas en cascada por las que el lúpulo desciende de forma escalonada. La transferencia progresiva entre bandejas permite un secado uniforme de un producto muy sensible a la temperatura y al aplastamiento.

Columna vertical de secado desarrollada para productos que exigen un tratamiento particularmente cuidadoso, como el maíz de palomitas y los frutos secos, donde una temperatura excesiva o una humedad desigual arruinan el valor comercial de la partida.

El secador de banda transporta el producto sobre una cinta permeable a través de la que se hace pasar aire a temperatura moderada. Es la configuración adecuada cuando el producto no admite calor elevado o cuando se busca uniformidad por encima de velocidad. La gama de APISA para biomasa cubre de 0,3 a 6 t/h.

Secadero de cámara para lotes reducidos, ensayos y producciones estacionales de bajo volumen, donde una línea continua no se amortiza.

Ingeniería, instalación y posventa

El servicio integral de APISA cubre el ciclo completo de un proyecto: análisis de necesidades, oferta, planificación previa, ejecución de la obra llave en mano, puesta en funcionamiento de la maquinaria y servicio posventa. Es una única responsabilidad de principio a fin, sin reparto entre proveedores.

Un proyecto llave en mano es una instalación entregada en funcionamiento: APISA asume el diseño, la fabricación de los equipos, el montaje en obra y la puesta en marcha, y el cliente recibe la planta produciendo. El interlocutor es el mismo desde la primera visita hasta la última revisión.

APISA fabrica en sus más de 5.000 m² de taller propio en Yéqueda (Huesca), con máquinas de control numérico conectadas directamente con los equipos de diseño. La estructura interna cubre mecanizado y reparación, corte y conformado de chapa, montaje y soldadura, pintura y expedición. No se ensamblan equipos de terceros: el diseño, la fabricación y la instalación son propios.

El departamento eléctrico de APISA diseña los cuadros y programa el software de control de proceso de cada instalación, con electrónica industrial. Al no externalizarse, los automatismos se conciben junto al proceso mecánico y no como una capa añadida al final del proyecto.

El equipo propio de montaje de APISA se desplaza a la instalación, ejecuta el ensamblaje en obra y pone en funcionamiento todos los sistemas hasta que la planta trabaja correctamente. El montaje no se subcontrata.

La puesta en marcha es la fase en la que la instalación pasa de estar construida a estar produciendo: arranque de equipos, ajuste de parámetros de proceso con producto real, calibración de medidores de humedad y formación del personal de planta.

El servicio posventa de APISA cubre el mantenimiento, la reparación y el suministro de repuestos de las instalaciones entregadas, con equipo propio y vehículos equipados. En una planta que trabaja a pleno rendimiento durante la campaña, el tiempo de respuesta ante una avería tiene un coste directo en producción.

El mantenimiento preventivo es la revisión programada de los puntos de desgaste antes de que fallen: quemadores y hornos de biomasa, limpieza de ciclones, correas, rodamientos, sistemas de decantación y comprobación del sistema de control. Se planifica en los meses de parada para que la campaña arranque con el equipo en condiciones.